Un comentario el “EL CAMINO DEL ALMA CUANDO INTENTA REALIZAR UNA OBRA DE ARTE

  1. Estas reflexiones compartidas, creo que están siendo muy enrriquecedoras, así que continuaremos añadiendo ingredientes a esta rica receta artística.

    Las opiniones que vierto aquí; o mejor dicho: quiero reflejar en este debate la posición de cualquier persona que se encuentra sóla ante una obra de arte contemporáneo (principalmente no figurativo). Sola ante la obra de arte, bueno con la ayuda a veces de una cartela, en la que se puede leer “sin título” (siendo un poco irónico).

    El ponerme en el papel de esa persona me hace olvidarme de todo lo que he estudiado: movimientos, tendencias, artistas, fechas… Y me hace reflexionar sobre el arte contemporáneo que importa, que por un lado se mueve más en el campo de los sentimientos y las emociones; y por otro, me hace pensar en los problemas de “transmisión” de esa obra hacia el expectador en la sociedad actual.

    Y a parte de todo esto, está mi papel de Licenciado en Historia del Arte, por el cual me preocupan los derroteros por los cual camina el arte de nuestros días.

    Empezando por esto último, estoy complemante de acuerdo contigo (ruego también que me trates de tú) en que “lo único capaz de ubicar ‘obras de artista’ en ‘obras de arte’ es el tiempo”. Pero, el tiempo tiene muchas herramientas para juzgar y criticar las obras de arte (que es el meollo de este asunto, la crítica del arte): el juicio de expertos críticos e historiadores, la opinión global de la gente de a pié, el olvido innato al paso del tiempo, el “me gusta-no me gusta”…

    Por lo tanto, y creo que esto es fundamental, tanto el crítico de arte, como el espectador (ingenuo) deberían tener datos relativos a la obra, en tanto como al artista para tener elementos de juicio. Esto, no quiere decir, que el espectador tenga que conocer el día a día del artista o salir de cañas con él; pero sí creo que es necesario conocer algo de los derroteros artísticos del artista o el movimiento en cuestión. Esto me lleva a dos conclusiones:
    1. De cara al visitante a una galería de arte, sala de exposiciones o museo: es básico informarse minimamente sobre lo que va a ver, de esta forma podrá comprender mejor y a veces disfrutar más (son dos cosas que no tienen porqué ir unidas, pero a veces suceden las dos cosas) con el arte contemporáneo. De no hacerlo, el hecho de no ir informado continuamente a las salas, hace que el visitante se convierta en sujeto pasivo, generándose en él un sentimiento de frustración a veces manifestada al exterior en forma de “no entiendo esto” o “esto es un timo”.
    2. De cara al artista: creo que es muy positivo de cara a lo que estoy hablando, el que el artista saque y muestre un poco sus inquietudes, necesidades, sus caminos interiores, al igual que puedes estar haciendo tú en este blog. También creo que es fundamental para el que quiera conocer un poco más tu obra.

    Y de momento esto es todo por hoy. Continuaremos en la medida de nuestras posibilidades, conocimientos, reflexiones y tiempo.

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